12/08/2010
Una dama feliz...
En la aldea de Aurillac, en el Ducado de Auxerre, Madame Lafrazer fué una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y por toda esa felicidad es que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en la iglesia. Todavía está ahí, en la iglesia de Santa Madeleine, en Aurillac,pero los aldeanos se avergüenzan de ella. Es del tamaño de una rata, y una vez al año se mueve...
---------------------------------->Zuicidio
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