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5/17/2014
Oda al espejo roto...
Es la misma mirada
en el espejo: dos pesares.
Es el mismo fuego:
dos llamaradas,
dos cenizas.
Y la sangre acontece.
Una tan roja como la otra.
Turbulentas manos,
con un esfuerzo
comparable a morir,
desarticulan
el desdoblamiento
de la imagen.
Morir, se pregunta,
es parte de la farsa,
o es su superioridad?
Al borde del suicidio
ese hombre debería gritar,
pidiendo socorro,
un hombre
debería gritar,
pidiendo,
debería,
un hombre...
La bala quiebra
al espejo
también:
una caída estrepitosa,
amante
de su propia masacre,
multiplica al infinito
sus desgarramientos...
-----------------------------------------Zuicidio
3/17/2011
Sangró luz...
Sangró de veras se desangró en luz que se escapóhacia donde las cabalgaduras se reunieron
para arrancar con orlados cascos
furia de fuego a la piedra atesorada
la asesina, y la vegetación de la cicuta y las llamas
del disparo...
También arrastro mi sueño como un vestido manchado
sucio y celeste originado por el ángel que divulgó su sangre
y la sed que arrastró mi miedo
emergió bajo un mediodía inmoderado
dejando ángulos y letras sucidas
pendientes de los cielos por un hilo...
--------------------------------------->Zuicidio
2/18/2010
La habitaciòn...

Seguramente crees que la habitación del suicida
estaba vacía...
Pues no.
Había tres sillas bien firmes.
Una lámpara buena contra la oscuridad.
Un escritorio, en el escritorio una cartera, periódicos.
Un buda despreocupado. Un cristo pensativo.
Siete elefantes para la buena suerte y en el cajón una agenda.
Crees que no estaban en ella vuestras direcciones?
Seguramente crees que no había libros, cuadros ni discos.
Pues sí.
Había un reanimante disco de rock and roll como una flor cordial.
Alegría, divina chispa.
Odiseo sobre el estante durmiendo un sueño reparador
tras las fatigas del canto quinto.
Moralistas,
apellidos estampados con sílabas doradas
sobre lomos bellamente curtidos.
Los filòsofos justo al lado se mantenían erguidos.
No parecía que de esta habitación no hubiera salida,
al menos por la puerta,
o que no tuviera alguna perspectiva, al menos desde la ventana.
Las gafas para ver a lo lejos estaban en el alféizar,
junto a la pistola.
Zumbaba una mosca sobre la sangre.
Seguramente crees que cuando menos la carta algo aclaraba.
Y si yo te dijera que no había ninguna carta.
Tantos de nosotros,hijos,parientes y amigos...
y todos cupimos
en un sobre vacío apoyado en un vaso...
------------------------->Zuicidio
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