11/30/2014
11/28/2014
Microautopsias...
-La muerte es cuando dejas de mirarte al espejo y entras dentro de él...
-Escribo. Hago autopsias a mi pasado...
-Vivir pertenece a la lírica y morir a la matemática...
-Esa casa era maldita: tenía los balcones arrasados de macetas llenas de muerte...
-La gente es una intoxicación. La soledad su mejor antídoto...
-Puedes pasarte la vida cazando fantasmas, que los mejores siempre aparecen cuando te has ido...
-Cuando le dejó, comenzaron a ponerle triste las luces traseras de los coches. No podía resistir nada luminoso que se fuera alejando...
----------------------------------Zuicidio
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11/21/2014
El último poema de un anarquista...
Ricardo Flores Magón,nacido en Eloxochitlán, Oaxaca un 16 de septiembre de 1873 y muerto en Kansas, el 21 de noviembre de 1922) fue un periodista, escritor, político y anarquista mexicano. Uno de los tres hermanos Flores Magón, ideólogos de la Revolución mexicana.
Era alto y su personalidad se imponía siempre, aunque ahora las enfermedades lo hacían caminar encorvado, casi ciego, pues veía sólo sombras. Formado en la fila para recibir su comida, estaba con él otro mexicano, moreno y pequeño. Ambos eran respetados por los otros presos y no se metían con ellos.
Ya eran trece años de su vida los padecidos en distintas cárceles de Estados Unidos y México. Quizás los peores tiempos fueron los vividos en las tinajas de San Juan de Ulúa con sus paredes viscosas donde pululaban las arañas del tamaño de un puño o las ratas se acercaban a morder y por ello debían turnarse para espantarlas y poder dormir. Ahí, en esas mazmorras húmedas y oscuras, se habían deteriorado sus pulmones y su visión.
Su culpa siempre tuvo que ver con la palabra. La palabra era algo sagrado y por eso era perseguida. Nunca tuvo en sus manos un arma, sólo contaba con la palabra vuelta artículos, manifiestos, panfletos, cuentos, obras de teatro, para despertar a los oprimidos, a los proletarios.
El creía obsesivamente en el poder de la palabra, era para él poderosa, semejante a la de los profetas bíblicos, un incendio, una pasión, era como un llamado en el desierto, igual a un trueno, aunque podía ser algo tan dulce como un anhelo fervoroso: “Hijo de los desesperados, tú serás un hombre libre”.
Los dos hombres se fueron a comer aparte de los demás. Ricardo Flores Magón (1873-1922), tosía en momentos y hablaba con voz ronca. Su camarada Librado Rivera (1864-1932) sabía un secreto: Ricardo estaba enamorado. Ahí en Leavenworth, Kansas, donde purgaban su sentencia por escribir un manifiesto contra la guerra, una convocatoria a los anarquistas del mundo, había conocido a Helen White, una camarada tan convencida de los ideales como Emma Goldman, lo visitaba y le llevaba libros y manzanas.
“Le escribí un poema”, dijo Ricardo, siempre tan serio y reservado, compartía esa intimidad con Librado como si fuera un adolescente.
...Habrá en la bodega
miles de botellas
de vino dulce
pero una será nuestra
y la beberemos juntos
en una tarde de primavera
con el cálido sol en los corazones...
Como Dostoyevski, veía en las prisiones un reducto de la humanidad caída y culpable, pero si para el gran escritor ruso esa condición expresaba un mal metafísico, para el anarquista era el reflejo de un sistema que oprime y destruye la bondad humana.
Su propia condición como preso, era el pago a una postura irreductible contra el sistema, su lucha era contra el gobierno, el clero, el capital. Para eso había fundado el periódico Regeneración como un insurrecto: “La lucha es la vida, la vida encrespada y rugiente que abomina el suicidio y sabe herir y triunfar”.
A Librado Rivera le conmovió el enamoramiento de Ricardo cuyo ánimo y tiempo habían sido entregados a la causa, como un monje le da su vida a Dios. Ahora tenía una ilusión personal. “Se va a oír bien ese poema en inglés”, le dijo. “Hoy por la noche lo hago, me voy a pulir pues ella escribe unos versos muy bellos, mejores que los de Lord Byron”, contestó alegremente el autor de cientos de panfletos revolucionarios. Se levantaron de comer y fueron a entregar sus bandejas. Ya tendrían tiempo en sus celdas.
Esa fue la última noche de Ricardo, el verdugo se acercó como una sombra sorpresiva y lo estranguló. El párrafo final de su último texto —aludiendo a un requisito del gobierno de Estados Unidos para liberarlo, que pidiera perdón por su manifiesto—, fue: “Si la idea de que el hombre debe ser el lobo del hombre entra en mi cerebro, entonces me arrepentiré. Pero como esto nunca sucederá, mi suerte está decretada, tengo que morir en prisión como un criminal”.
La Cámara de Diputados en México le rindió un homenaje al saber de su muerte. Pero sus camaradas lo desdeñaron. La Confederación de Ferrocarrileros gestionó la repatriación de Ricardo Flores Magón y transportó su cuerpo en un vagón especial. Su ataúd fue cubierto con una bandera rojinegra. En varias estaciones hubo multitudes para despedirlo.
El pueblo no lo olvidó.
En esta historia, la anarquista Ellen White no se perdió, su nombre real era Lilly Sarnoff y nació en Rusia en 1899. Usaba ese seudónimo para escribir artículos y poemas en la prensa libertaria norteamericana y colaboraba en una organización para ayudar a los presos anarquistas, así conoció al revolucionario mexicano. Vivió muchos años hasta ser anciana. Ella también amaba a Ricardo y comprendió su mística: “Sólo el que sufre sabe comprender al que sufre”.
Una vez viajó a México y visitó su tumba. “Qué extraño, en la Rotonda de los Hombres Ilustres, un monumento”. Las cenizas no importan, sólo la memoria. El camarada Librado le había contado de aquel poema, tal como estaba en su recuerdo: con el cálido sol en los corazones, murmuró ella en ese lugar. Y no pudo evitar unas lentas lágrimas, como las gotas de lluvia resbalan de las hojas de un árbol después de una tormenta...
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11/20/2014
11/10/2014
Muerto de risa...
Aquí me tienen, muerto de risa.
Muerto de risa por las muecas que me está
haciendo el Maestro Escultor para tenerme muerto
de risa mientras me hace el retrato.
Hasta me ha sacado la lengua. ¡A mí, que soy
Hijo del Rey!
Y desde el copito de su cabeza me saca otra
lengua que ciertamente no tiene en el copito de su
cabeza.
Yo estoy muerto de risa.
Mi hermanita, en cambio, se ha enojado mucho. Y
con sus brazos bien abiertos lo regaña que da miedo.
Yo, no. Yo estoy muerto de risa.
Me da risa el Jaguar y me da risa la Serpiente y
hasta la Muerte me da risa.
Ustedes, los Nuevos, no saben lo que es bueno.
Tan serios y con las caras llenas de pelos como los
monos. Pero como feísimos monos blancos. Feos
monos blancuzcos, lívidos, con las carotas llenas de
pelos.
No puedo evitarlo. Es descortés, pero ustedes me
dan más risa que nada.
Es cierto que estoy muerto y que ustedes me
miran y están vivos.
Pero yo estoy muerto de risa...
(Olmeca de Eliseo Diego)
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11/03/2014
Muerte déjanos en paz...
de Pedro Miguel (Desde México).
Muerte, serena muerte:
Recibe a los irremediables con suavidad y ternura porque están urgidos de afecto. Han pasado por cosas muy duras y se merecen el descanso, el calor del seno terrestre, la ligereza de la atmósfera, la tibieza del recuerdo. Guárdate en tus aposentos sombríos y sé buena anfitriona con los que llegan a tu casa porque no tienen otro sitio al cual acudir. Asegúrate de que la nada que los envuelve les resulte cuando menos indolora y tal vez apacible.
Deja que te quitemos por unos días algunos de los nombres, algunos de los rostros que forman tu rebaño desmesurado: los pocos que se salvan del olvido. Queremos tenerlos con nosotros, platicar con ellos, homenajearlos y brindarles agua y café. Sabemos que algo, algo situado acaso en nuestro interior y no muy bien definible, sentirá gratitud con ese gesto, por más que las bebidas no lleguen a sus quijadas rígidas y a sus gargantas silenciosas. Si quieres verlo así, permítenos un margen para la fantasía y la ilusión. Pero no te entrometas ni reclames soberanía sobre esos pobres invitados de ocasión a nuestras mesas tristes y coloridas. Abstente por un tiempo de tocar con tu mano inmunda y descarnada sus fotos entrañables, sus brazos idos, sus párpados abiertos por estas solas noches frías. No traspases las líneas dibujadas con pétalos en donde los tenemos como asilados temporales. Ya te los devolveremos, porque es inevitable, cuando se marchite el cempasúchil. Hoy son nuestros, los proclamamos nuestros, porque queremos festejar la vida: la vida que tenemos y la de los que la tuvieron.
Muerte, fétida muerte: ándate por unos días a visitar a los calculadores y a los exaltados que te adoran y que te invocan como parte de su rutina diaria: los que no tuvieron piedad, los que te incluyeron en el programa y la estrategia, los que cuentan contigo para acrecentar sus fortunas, los que te administran lentamente en la pobreza de los otros, los que te inoculan de forma rápida con órdenes atroces y criminales, los que no se conduelen y siguen adelante, los que no escuchan y no entienden el sufrimiento ajeno.
Pinta con pintura negra sus casas, ensúciales sus despachos impolutos, lleva a su mesa y a su almohada los restos que dejaron regados, míralos fijamente desde las fosas sin ojos de los que asesinaron.
Convierte sus lágrimas hipócritas en vidrios afilados, congélales en la boca el discurso de piedad mentirosa, enciérrate con ellos por mucho tiempo en sus negocios subterráneos, sus salas de exterminio y sus cuartos de tortura. Convierte en polvo sus tasas de interés, baila sobre los huesos de sus altos cargos, Transforma en ataúdes sus automóviles blindados y sus aviones ejecutivos, vuelve mortajas sus prendas de diseño exclusivo, neutraliza con tu aliento el hedor de sus perfumes. Sé justiciera por primera vez en tu inexistencia.
Muerte, sórdida muerte: danos una pequeña tregua. Evítanos el estruendo de las balaceras, el dolor de los lamentos, el chirriar de las llantas antes del accidente, el estertor en el quirófano. Danos una pequeña tregua porque No captures al niño ni al joven, al que aún tiene mucho por dar y por recibir, al que está anclado a la vida simple, al que sueña con el futuro, al que no ha podido conocer el sabor de ciertas frutas, al que da de comer a sus prójimos, al que extrae figuras de la nada, al que transforma el aire en música, al que combina los colores, al que es una figura necesaria en el barrio, al que no tiene más bienes que la vida.
Muerte, desgraciada muerte: muévete unos pasos hacia atrás y abandona esa región ambigua de la ausencia y de la incertidumbre y permite que salgan de ella quienes han sido separados a la fuerza de su vida, de sus horarios, de sus habitaciones, de sus caminos cotidianos. No termines de hundirlos en la nada. No pretendas hacer tuyo lo que se balancea en la duda. No abuses de tu dominio en los territorios de la sombra. Que no se exceda tu ambición de coleccionar nombres. No des un paso más que podrías romper sus delicadas columnas vertebrales. Permite que regresen intactos y con bien de la desaparición: con sus extremidades completas y sus dientes enteros y sus sentidos funcionando, con su dedicación y su amor intactos, con sus carcajadas de adolesentes pobres. No nos los arrebates. Vivos se los llevaron y vivos los queremos.
Muerte, déjanos sembrar y leer y cantar y enojarnos y construir muros y después derribarlos y reproducirnos con amor y calma y embriagarnos y deshacernos de ternura por una nota musical, por una silueta apenas esbozada o por cualquier estupidez, y defender con uñas y dientes nuestra intrascendencia. Te exigimos respeto desde la soberanía de nuestros organismos, desde nuestra niñez efímera, nuestra madurez breve, nuestra fugaz ancianidad. No te aparezcas a mansalva y traición en un recodo del camino; permite que lleguemos cuando menos al poblado próximo y espéranos allí, sentada en la plaza o donde quieras. Puedes estar segura de que no vamos a dejarte plantada.
Ya nos has hecho mucho daño. Tu gula de rostros apagados es insaciable y ya nos has quitado padres, madres, hijos y tíos por montones. Hoy queremos estar con ellos y sin ti; charlar sin que nos escuches; deliberar sobre asuntos que no te incumben; amarnos como tú no sabes ni sabrás nunca; vivir la vida dulce, la puta vida amarga.
Muerte, déjanos en paz.
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11/02/2014
Las calaveras de Bonifaz...
...También a veces te estás quieta
como haciéndote disimulada;
allí voy entonces, buey, corriendo
sin tropezarme. Puerca suerte:
que por querer vivir mañana
o que el corazón papalotee,
ya te estoy, Pelona, procurando.
Qué ganas de ponerte freno,
de estarse un día sin tu abuso;
de mandarte, y que hicieras caso:
Engarróteseme áhi, Pelona.
Pero como el heno, a la mañana,
verde, seco a la tarde, es este
camino en tranvía sin paradas.
Adelanta la pantomima:
igual que a las torres de los reyes
y a los jacales de los pobres,
con equitativo pie a mi puerta,
tin tin, están llamando ahora;
sé quién es, tin tin, y me resisto
a abrirle, y estoy, tin tin, abriéndole...
Yo seguiré cantando. Tú habrás muerto...
Yo seguiré cantando.
Tú habrás muerto.
Habré yo muerto y seguiré cantando.
Ha de sonar mi voz de vida, cuando
la muerte en celo me haya descubierto.
Como surgidas del sepulcro abierto,
mis palabras; en ellas, abrasando,
irá este amor, hoy pasajero y blando;
entonces ya, definitivo y cierto.
Y nosotros, ya entonces, ni siquiera
huesos ni polvo ni recuerdo, juntos
estaremos. Es triste nuestra vida.
Sólo mi voz hará la primavera
que quisimos; los cálices difuntos
que arderán con tu nombre y su medida...
poemas de Rubén Bonifaz Nuño.
11/01/2014
Le Jour Des Morts...
Los ritos de la muerte en la sociedad victoriana,eran rigurosos,y no es sorprendente hallar sus reflejos en todo el arte de ese tiempo, ya que el tema fue tratado y representado en numerosas ocasiones por diferentes escritores,músicos y hasta escultores,y por supuesto, también en la pintura.
Es gracias a estas obras que podemos conocer muchos de los hábitos y ritos funerarios o ver la evolución de duelo y los modos funerarios con el tiempo.
Y claro,disfrutar de la delicadeza de la pinura prerrafaelita tratando esos temas mortuorios es emotivo. Como en el cuadro que vemos aquí.
Fue en el año 1859 cuando el excelente pintor francés William-Adolphe Bouguereau ( 1825 -1905) pintó su obra Le Jour Des Morts.
Bouguereau a ser muy popular entre los nobles ingleses y contaba con el respeto de , sus compañeros impresionistas y pre-rafaleitas contemporáneos.
Aún hoy,algunas de sus obras aparecen de forma recurrente, por ejemplo,en portadas de libros y en exposiciònes itinerantes. Este gran artista era impecable con los pinceles,usaba colores tenues para contrastar sus oscuros,y con su trazo clásico,podía perfectamente tocar temas de romanticismo funebre de forma delicada,y misteriosa. Algo que conmueve e impacta por su contundencia,es su reflejo de las emociones en sus hermosas modelos.
Esta obra de belleza sobria y profunda, representa una visita al cementerio en el Día de Todos los Santos por dos mujeres - tal vez la madre y de la hija - la tumba de un recién fallecido un ser querido - tal vez el Padre, si tenemos en cuenta el velo de la viuda usado por las mujeres mayores - y se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Burdeos, Francia...
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10/31/2014
Escobas...
Son muchas las historias y leyendas que se cuentan sobre las brujas, así como las características que se les atribuyen: poderes mágicos, gatos negros que las acompañan, verrugas, escobas voladoras, grandes calderos… y hasta oscuros pactos con el Diablo.
Se las sabe amigas de la luna y de la noche y representan, en su mayoría, la maldad y la oscuridad, en contraposición con la luz o lo luminoso.
Sobre el mito de la escoba de la bruja, algunos autores afirman que los vuelos en escoba eran fantasías imaginadas por las brujas (mujeres jóvenes quizás hartas de prestar obediencia al señor feudal, y al señor cura, y de ser esclavas del esposo) para llamar la atención.
Iban caminando a la cita del bosque, donde comían y bebían lejos del esposo y bajo el influjo del alcohol se creían liberadas de prejuicios y se dedicaban a gozar de los placeres del amor.
En opinión de otros autores, sucedía que las jóvenes pasaban por el cuerpo un ungüento a base de belladona, beleño, opio y otros elementos fáciles de conseguir, que producía efectos sorprendentes. Nadie sabe quién inventó este ungüento pero es posible que viniera transmitiéndose la receta desde la antigüedad, cuando pueblos como el griego, el romano, el celta y otros practicaban ceremonias sagradas en el curso de las cuales creían entrar en contacto con los dioses.
El ungüento, una vez aplicado sobre la piel, pasaba a la corriente sanguínea y producía alucinaciones, como vuelos a bordo de una escoba.No nos olvidemos que la escoba era el elemento que tenían más a mano y el volar podría representar la necesidad de escapar y liberarse.
Estas visiones eran acompañadas por delirios eróticos, semejantes a los que experimenta en la actualidad quien toma LSD o fuma marihuana. Es decir, que las fantasías se convertirían en algo real para quienes la vivían.
El escritor Tomás Doreste, cuenta que “un juez llamado Johann Nider, que vivió en la Alemania del año 1435, debió intuir esta propiedad de las drogas. Fue un hombre sensato, nada ávido de sangre, que quiso realizar una prueba para demostrar que aquellas mujeres acusadas de practicar la brujería mejor harían en regresar a casa y hacer las paces con el esposo”.
“Untó el cuerpo de una mujer con el famoso ungüento y esperó a ver cuál sería su reacción. El cuerpo femenino comenzó a retorcerse, mientras brotaban extrañas palabras de la boca. La oyeron expresarse como si volara en el espacio, hasta llegar al aquelarre.
El juez comisionó a dos guardias para que se desplazasen al lugar indicado por la supuesta bruja. Regresaron diciendo que el bosque estaba desierto y oscuro. Mientras tanto, la mujer se agitó con fuerza, como si estuviera danzando, y se golpeó la cabeza contra el muro”.
“Al despertar declaró que había estado en una reunión sabática y que el Diablo la golpeó, en un arrebato de furia erótica. El juez Nider ordenó poner en libertad a la mujer y debió hacer algunos comentarios con sus amistades acerca de las tonterías que suceden en el mundo”...
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10/29/2014
Pandemia...
Grazna el buitre
sobre la carroña
entre las brumas
densas de la noche,
detrás del tiempo,
de espaldas
a la luna.
En el nocturno,
el campanario del monte,
dobla por los muertos,
por los ausentes
que mueren despacio
sobre el madero negro
de la ausencia...
Y en el yerbal
profundo,
en los barrancos
sepulcrales,
suena el sonido puro
de la Muerte.
Su silencio
atado a tantos huesos
su crepitar
de errabundas centellassu fragor de fuego,
su redoble triunfal
de pestilencia.
Más fuerte que todo,
más alta que el recuerdo
y las palabras,
la Muerte recorre
la noche que agoniza
en su reino oscuro.
Un hálito espantoso
anda y recoge almas,
anda y recoge cuerpos
hundidos en la arena,
armando la cegadora
certeza de la nada.
Y la Muerte avanza
como una gigantesca garra
sobre la tierra;
como una gigantesca y negra
tenaza...
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La puerta al infinito dolor...
Cerca de Dakar, a cuatro kilómetros de la costa se encuentra la Isla de Gorée. Fue colonizada por los portugueses antes de que Colón llegara a América, mediando el siglo XV. Este pequeño territorio de 900 metros de largo por 300 de ancho fue rudamente disputado, pasando por las manos de los holandeses y también de los franceses. En 1978 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En la actualidad viven en ella 1.200 personas, de las cuales un 75% son musulmanas y el resto católicas. Ambas comunidades conviven en total armonía.
Durante cuatro siglos fue una de las principales bocas de abastecimiento de los barcos negreros europeos. Se calcula que por ella pasaron 20 millones de hombres, mujeres, niños y niñas, iniciando un viaje sin retorno al otro lado del Atlántico. A lo largo de toda la costa se fueron erigiendo las llamadas “Maisons des esclaves” (Casas de esclavos), donde eran concentrados y clasificados los seres humanos “cazados” tierra adentro, en general por otros africanos que se beneficiaban con el tráfico esclavista. En la actualidad se conserva una sola, restaurada en 1990.

Las “Casas de esclavos” eran regenteadas por europeos. Las familias eran separadas; los hombres, las mujeres, los niños y niñas y las vírgenes tenían celdas diferentes. Los hombres eran clasificados por su robustez, las mujeres por sus pechos y los niños por su dentadura. Las púberes y adolescentes vírgenes eran más cotizadas y se las mantenía aparte. El peso mínimo para ser embarcado era de 60 kilos para los adultos.
Los veleros llegaban de Europa cargados de baratijas con las que compraban los esclavos que después vendían en las plantaciones de café, algodón y caña de azúcar de América, el Caribe y las Antillas. Luego regresaban a Europa transportando estos productos. Esta triangulación comercial estuvo en el origen de la acumulación de capital que sustentó varios imperios.
Según la información histórica, en esta isla murieron cerca de seis millones de esclavos mientras esperaban ser cargados en los veleros, y es probable que otros tantos hayan muerto en altamar. Las aguas en torno a la isla estaban infestadas de tiburones, atraídos desde regiones lejanas por la abundancia de alimento.
Las condiciones de salubridad eran deplorables al punto que la peste que arrasó la isla en 1799 se inició en una de estas “Casas de esclavos”.
En diversos puntos de la isla se levantan monumentos que recuerdan la tragedia del esclavismo africano, donados por comunidades negras de diferentes regiones del mundo. La Isla de Gorée es también un santuario de la memoria de la humanidad, y particularmente de las comunidades de origen africano, y en las paredes de la Casa de esclavos se pueden leer conmovedores mensajes dejados allí por sus visitantes.
Esta puerta, ubicada al fondo de las dos escaleras, era la última imagen de su tierra que veían los africanos llevados por la fuerza a América. En su ángulo superior izquierdo un modesto cartelito en papel dice: “Y aquí se abre el camino sin retorno, la puerta al infinito dolor”...
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10/28/2014
10/22/2014
Jung y el legado del muerto...
El psicólogo Carl Gustav Jung (1.875-1.961) narra un caso real de Aparición Post-mortem que le aconteció a él personalmente:
"...Una vez estaba despierto por la noche y pensaba e la repentina muerte de un amigo que había sido enterrado el día anterior. Su muerte me preocupaba mucho. De pronto tuve la sensación de que estaba en mi habitación. Me parecía como si estuviera a los pies de la cama y me pidiera que fuera con él. No tuve la sensación de una aparición, sino que se trataba de una imagen de él visual interna, que me la expliqué como una fantasía. Hube de preguntarme: ¿Tengo alguna prueba acerca de que se trata de una fantasía? Si no fuera una fantasía, mi amigo estaría aquí realmente y, en cambio, si yo le creía una fantasía, ¿no sería esto una insolencia? Sin embargo, tampoco disponía de prueba alguna de que se tratara de una aparición, es decir, de que estuviera “verdaderamente” ante mí. Entonces me dije: ¡Fuera demostraciones! En lugar de explicármelo como una fantasía podía con igual derecho aceptarlo como aparición y siquiera concederle realidad. En el instante en que pensé esto él se fue hacia la puerta y me hizo señas de seguirle. Debía, por así decirlo, cooperar. ¡Pero esto no estaba previsto! Por lo tanto, hube de repetir mi argumentación. Sólo después de ello se seguí en mi fantasía.
Me condujo fuera de la casa, al jardín, a la calle y finalmente a su casa. (En la realidad, su casa estaba a una distancia de unos cien metros de la mía.) Entré y me condujo a su despacho. Se subió a un taburete y señaló el segundo de los cinco libros encuadernados en rojo que estaban en el segundo estante superior. Luego la visión desapareción. Yo no conocía su biblioteca y no sabía qué libros poseía. Además, desde abajo no había podido ver el título del libro que me señalaba.
El caso me pareció tan extraño que, a la mañana siguiente, fui a ver a la viuda de mi amigo y le pregunté si me permitía echar una ojeada a la biblioteca del difunto. Realmente bajo la estantería vistaen sueños había un taburete y vi desde abajo los cinco libros encuadernados en rojo. Subí al taburete para poder leer el título. Eran traducciones de las novelas de Émile Zola; el título del segundo volúmen decía: “El legado de los muertos.” El contenido me pareció intrascendente, pero el título guardaba una relación sumamente importante con mi vivencia...”
Hasta aquí la cita, pero siguiendo el pensamiento de Jung, podemos recordar que según la Teoría de la Relatividad de A. Einstein (1.879-1.955), el tiempo y el espacio, de ser conceptos fijos e inmutables, pasan a ser relativos, es decir, pasan a depender de un observador y su circunstancia. Partiendo de esta base, podríamos afirmar que Jung, al romper los vínculos racionales y materialistas de su época aceptando su experiencia como real, e abrió un camino completamente novedoso,al mostrarnos que la psique del individuo que observa ese determinado fenómeno, está percibiendo algo que funciona más allá de la causalidad espacio-tiempo. Si fuera así, entonces puede no resultar tan ilógico percibir algo que esté sucediendo en otro lugar distinto de donde nos encontramos en un momento determinado y pueden existir dimensiones desconocidas ...
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10/20/2014
La bruja...
...Ha caminado mucho sobre la nieve,
No es alta ni su corazón fuerte.
Sus ropas están mojadas,
Y sus dientes se estremecen,
El camino ha sido largo
Por el penoso sendero crujiente.
Ha vagado por el páramo,
y el filo del viento es un enemigo cruel,
pero no se detiene en la tempestad.
Sus manos son de piedra,
Y su voz se lamenta.
Lo peor de la muerte ha pasado,
Pero aún es una vieja dama.
Sus amoratados pies sangran,
en blancas heridas que caen
sobre la helada grama.
Su voz es la voz
desgarrada que las mujeres
con una daga en el corazón,tienen.
Ella llega a la llama, temblando,
y se hunde en el fuego
donde finalmente desaparece....
Esto volverá a pasar
el próximo otoño,
como cada octubre maldito
sucede; mientras no perdone,
nunca más el espectro
de la bruja excomulgada
tendrá paz...
..
10/19/2014
Fantasmas en los Alfaques...

El camping de playa de Los Alfaques está situado a3 km al sur de Sant Carles de la Ràpita, bajando por la N-340a, camino de Alcanar,en la comarca del Montsià,en Catalunya. Y es justo ahí donde tuvo lugar una terruble tragedia el 11 de julio de 1978, debida a la explosión de un camión cisterna que transportaba 25 toneladas de propileno licuado.
El camión cisterna venía sobrecargado desde Tarragona de la refinería Enpetrol y se dirigía hacia Alicante. La cisterna tenía una capacidad aproximada de 45 metros cúbicos y la máxima cantidad permitida era de 19,35 a una presión de 8 bar (unas 8 atmósferas). Además, la cisterna, fabricada en acero al carbono, no disponía de ningún sistema de alivio de presión... Después de recorrer 102 kilómetros, en el kilómetro 159,5 y siendo las 14:35, al pasar por delante del camping, ocurrió la catástrofe.
En ese momento, el camping tenía registradas cerca de 800 personas, de las cuales casi 400 se encontraban dentro del radio de la explosión, calculada en 1 km, de modo que el fuego de ésta mató instantáneamente,primero, a 158 personas.Otros más murieron después al querer huir hacia el agua,sin pensar que a temperatura en la zona fue tan alta que hizo hervir el agua de la orilla del mar hacia donde las victimas huían cubiertas de fuego, buscando apagar las llamas, y que murieron,literalmente cocidos en las hirvientes olas. Otros más fueron trasladados a los hospitales cercanos, principalmente al Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, que recibió más de 80 quemados graves que fueron trasladados a Barcelona. Muchos fueron enviados a la unidad de quemados del Hospital La Fe de Valencia, especialista en cuidados a quemados.
El resultado fue la destrucción de la mayor parte del camping en el terrible siniestro, sin que se haya conseguido establecer una cifra como real debido a que algunos cuerpos se desintegraron totalmente en la .bola de fuego que cubrió en un instante la mayor parte del campamento, con temperaturas de más de 2000ºC, y por el alimento ígneo la gran cantidad de bombonas de gas que había en el propio campamento que se inflamaron, sumándose al fuego de la explosión.
En el accidente, dos terceras partes del camping fueron destruidos. La parte posterior del tanque de combustible se desplazó 300 metros empotrándose en la discoteca que había en el camping y que quedó completamente destruida por la fuerza de la onda expansiva.
La gravedad de las quemaduras dificultó la identificación de las víctimas.del accidente, cuyos cuerpos se depositaron en el cementerio de Tortosa.
Fue aquello como una lluvia de fuego sobre el camping Los Alfaques, catástrofe que costó la vida a cerca de 250 personas y heridas a más de quinientas.
Algunos supusieron que fue un pinchazo en una rueda delantera del camión que fue vencido por el peso de la cisterna,que al golpear con el asfalto,causó la chispa del incendio,y luego las dos explosiones continuas y gigantescas, una nube de humo blanco y lluvia de fuego. En menos de un minuto la mitad del camping de Los Alfaques quedó arrasado por el chaparrón de propileno ardiente, cuya temperatura de ignición se sitúa próxima a los 1.500 grados. El camión de la muerte exploxionó y proyectó hacia uno y otro lado de la carretera su mortífera carga. A la izquierda, doce chalets y la discoteca quedaron arrasados.
A la derecha, la mitad del camping, donde almorzaban en bañador varios centenares de personas, sufría la tormenta de fuego y humo, calcinando al instante, en segundos, los cuerpos de hombres, mujeres y niños y causando quemaduras de alta gravedad a centenares de personas en vacaciones, venidas muchas de ellas de Alemania Federal, Bélgica, Francia y Gran Bretaña, y entre las que se encontraba un número importante de catalanes y valencianos de localidades próximas a Tarragona. La lluvia de fuego tuvo, por otra parte, otros aliados nada despreciables en la conformación de la catástrofe: cerca de cien coches y roulottes y numerosas cocinas de gas fueron explosionando al contacto de la torrencial caída de llamas, produciendo una segunda e intermitente descarga de detonaciones por simpatía que, a modo de traca baja, acosaba a quienes intentaron salir del infierno inesperado.La confusión y el pánico en medio de una humareda blanca impulsó a los heridos, con la piel arrancada a tiras, fuego en el cuerpo y en el pelo, los ojos cerrados, a arrojarse al mar en busca de agua que aplacara sus dolores, lo que les causó una muerte más terrible aún. Otros, sumidos en el horror y dolor, buscaban a sus hijos y familiares expresándose cada uno en sus respectivos idiomas, lo que aumentaba la confusión y daba un aspecto macabro a las personas desfiguradas por el fuego en busca de los suyos, de socorro y de la salida de la intensa humareda surgida de un fuego que no acabó de morir hasta las primeras horas de la madrugada del día posterior, ahogado entre las cenizas.
Entonces fue que se pudo ver la magnitud de la tragedia: la cisterna y el camión se partieron en pedazos incandescentes que hicieron un vuelo superior a los quinientos metros. Un edificio de recepción del camping situado en el centro del campamento consiguió evitar, con su medio derrumbamiento, que la catástrofe se extendiera a todo su territorio. Un cráter de dos metros de profundidad y de veinte metros de radio enmarcan el núcleo mortífero más importante grave, en torno al cual se encontraron mutilados, reventados y calcinados, numerosos cadáveres de mujeres, hombres y niños difícilmente identificables. Muchos de los muertos se encontraron rígidos con sus pies y brazos articulados en posición de sentados, porque la mayoría de las víctimas se encontraban alrededor del almuerzo que siguió al baño en la playa. Los cuerpos calcinados fueron recuperados en el mar, en la playa y en las duchas, algunos en las palmeras del camping, que quedaron destruidas...
A raíz de este accidente se prohibió el paso de camiones cisterna con productos peligrosos por las travesías urbanas y se les obligó a circular por las autopistas; y se determinó la responsabilidad de dos empresas ,Cisternas Reunidas y Enpetrol, acusadas de negligencia, sentenciadas al encarcelamiento por un año de sus directivos y a pagar el equivalentes a 13,23 millones de Euros.
Así el 17/01/1982 en el País se publicaba un artículo bajo el
En la actualidad, el camping continúa su actividad. En una de las paredes exteriores del camping se creó un mural con una estrella y una inscripción por cada una de las víctimas de la catástrofe.
A veces las tragedias se repiten como si el tiempo se hubiese quedado encadenado a ese lugar. Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez.
Algo así es lo que experimentó Javier Martín Moraleda natural de Zaragoza, quien estando de vacaciones en San Carlos de la RápitaSant Carles de la Ràpita, el 19 de Agosto del 2003 se fue con su mujer e hija a visitar Peñíscola y a la vuelta llegando ya a Sant Carles sobre la 1:30 o 2 de la madrugada, decide dar las luces largas debido a que era una noche sin luna y apenas se veía nada. Fue entonces cuando pudo observar a siete u ocho personas al otro lado de la carretera, invadiendo incluso el carril y separados entre si por una distancia aproximada de 1 o 1,5 metros.
Según el testigo pudo distinguir a alguna que otra mujer entre el grupo pero el que más le llamó la atención fue el último de la fila, un hombre vestido con pantalón corto color crema, un chaleco tipo cazador , un gorro para el sol y un cubo que llevaba en la mano, al mirarle a la cara sólo pudo ver una gran negrura. Todos estaban quietos, como paralizados y con la mirada fija, unos mirando la carretera y otros hacia el campo que queda al lado opuesto de la calzada.
Al sobrepasarlos y mirar por el espejo retrovisor adviritió que aún seguían allí inmóviles sobre el asfalto. Fue entonces cuando despertó a su mujer que dormía en la parte de atrás junto a su hija y le contó lo que acababa de ver, ésta le contó que estaban por el camping de los Alfaques, donde hace algunos años murió mucha gente quemada y se vivió una auténtica tragedia.
Son muchos los testimonios que aseguran haber oído cánticos y haber visto a niños con atuendo veraniego paseando por la carretera a altas horas de la noche. Fantasmas de todos aquellos que allí murieron que todavía no saben que perecieron.
El último testimonio es el del Guardía Civil Daniel, que estando de servicio junto con su compañera en febrero de 2010 en la zona de la playa donde murieron tantas personas, tuvieron un cara a cara con lo inexplicable.
Esa noche, llevaba ya 2 semanas destinado allí y junto con su compañera fueron a realizar un servicio de vigilancia exterior de la zona del litoral, por ser un lugar susceptible de alijos de droga. Sobre las 2 o 3 de la mañana, mientras hacían un barrido de la costa con sus cámaras de visión nocturna, justo en mitad de la playa apareció una silueta de mujer, de melena corta y con ropa no adecuada a la época del año que llevaba de la mano a un niño que parecía llevar una gorrita en la cabeza.
Les llama la atención el que esas figuras deberían de tener un calor que suele detectar la cámara de de visión nocturna y sin embargo no detectaba nada.
Paseaban lentamente por la playa, como lo haría una madre con su hijo en pleno agosto y se dirigían paralelamente al mar hacía el lugar en que estaban ellos y de repente desaparecieron sin dejar rastro. Los dos guardías pudieron verlos durante unos 20 0 25 segundos antes de que desaparecieran.
Deciden entonces bajar al punto exácto en donde les habían visto y allí no había huella alguna, ni lugar alguno en el que esconderse.
Cuando fueron al cabo de guardia para darle las novedades, éste, en broma les dijo:
"Sí, sí, és clar ... veure si serà un dels fantasmes del càmping"....
Fuentes consultadas:
Diario ABC y La Bitácora del Miedo.
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10/15/2014
10/14/2014
Suicidios colectivos...

Los suicidios colectivos, es decir, el que un grupo de personas se quiten voluntariamente la vida de forma simultánea, han ocurrido desde la más remota antigüedad hasta nuestros días. En España es muy conocido el caso de los numantinos que en el año 133 a. C. estando cercados y agotados de hambre por Escipión Emiliano, prefirieron quitarse la vida antes que entregarse a los romanos. También los habitantes de la antigua Sagunto tomaron la misma determinación el año 219 a. C. para evitar caer en las manos de Aníbal.
En otras ocasiones, el suicidio colectivo parece haber tenido más bien una finalidad de protesta social, como en el caso de los discípulos de Confucio, quinientos de los cuales se precipitaron en el mar para protestar contra la destrucción de los libros del maestro llevada a cabo tras su muerte. Plutarco nos ha dejado un relato sobre una «epidemia suicida» ocurrida entre los jóvenes de Mileto que sólo dejaron de ahorcarse cuando las autoridades tomaron la determinación de exponer desnudo el cadáver de los suicidas. Otra forma de suicidio colectivo, de connotaciones altruistas, sería el de los más de dos mil quinientos kamikazes japoneses que durante la segunda guerra mundial estuvieron dispuestos a perder la vida por su patria. Casos más recientes son el suicidio colectivo llevado a cabo en la Guyana por todos los miembros de una extraña secta religiosa, al parecer, bajo la influencia de drogas, o los acaecidos en Estados Unidos.
Son diversas las circunstancias que favorecen la aparición de este tipo de suicidios. Muchas veces se deben a situaciones de presión social de cierta envergadura dirigidas hacía grupos de personas concretos. En otras ocasiones se producen por creencias de tipo mágico o religioso, o por mero altruismo. Algunas drogas y tóxicos en general pueden conducir al delirio por sus efectos alucinatorios. También se pueden producir suicidios colectivos en alguna psicosis de masas. El fundamento explicativo de estos suicidios, desde el punto de vista psicopatológico, se encuentra en los fenómenos de inducción y sugestión, mediante los cuales algunas personas del grupo terminan persuadiendo a toda la colectividad para que acaben con su vida...
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10/10/2014
El grito de Dafne...
...Bernini, el prodigioso escultor del siglo XVII, ha plasmado ese instante. Grito, porque noto el dolor terrible de comenzar a sentir mis brazos tornados en ramas, mis piernas en tronco, mi larga cabellera en hojas.
Grité cuando las hojas empezaron a invadir mis brazos. Cuando mis pies comenzaron a inmovilizarse en la tierra. Cuando mis cabellos se entrelazaron con las ramas.
Cupido, diosecillo cruel...por qué me hiciste eso? ...por qué disparaste tu flecha de oro contra el corazón de Apolo, privándome con ello de la libertad para correr por los bosques, como era mi vida?
Yo era una ninfa. Un hermoso ser de la naturaleza cuya misión era poner alegría entre las frondas. Mojaba mis pies en los arroyos y daba vida a las flores.
Un día desgraciado, Apolo fijó en mí sus ojos, yo se prendó de mi belleza. Cuando la punta dorada de la saeta tocó su corazón, no tuvo otro pensamiento que poseerme. Corrió loco tras de mí, y mis pies ligeros le mantuvieron a distancia un tiempo, pero, ¿qué puede una ninfa contra la rápida carrera de un dios? Al fin hubo de alcanzarme, y sus manos hicieron presa en mi cuerpo.
Entonces llamé a mi divino padre, le rogué que no permitiera que mi cuerpo virgen tuviera dueño, que mi libertad de ser yo y sólo yo no se viese coartada por amo alguno.
Y mi padre vino en mi auxilio.
...Grito, porque estoy perdiendo lo más preciado para una ninfa: la posibilidad de correr, libre, libre como el viento que ahora va a rozar mi cuerpo, un cuerpo que ya va a estar inmóvil para siempre.
...El enamorado Apolo lloró por las consecuencias de su deseo. Se abrazó a mi tronco. Yo era ya un laurel. Y me proclamó sagrado árbol dedicado a él, y de mí se han hecho desde entonces las coronas de los vencedores.
Entendedme, humanos, como paradigma de la libertad. Pude haber sido respetada, halagada, como esposa de un dios. No una simple ninfa entre muchas, sino pareja divina. ...Y a cambio? A cambio, dejaba de ser libre. Dejaba de ser dueña de mí. Yo no amaba al hermoso Apolo. Amaba mis bosques, mis arroyos, mis árboles. No, no: Dafne es su propia dueña.
Ahora estás prisionera de tus raíces, diréis. Pero os equivocáis. Yo lo he escogido. Me acarician los vientos y la lluvia, y el sol, y las alas de las aves.
La libertad está en poder escoger...
(De Esfinge)
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